
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció oficialmente hace aproximadamente un año el síndrome de Burnout o de degaste profesional como una enfermedad. Desde entonces este término no ha dejado de estar de boca en boca, pero ¿conoces realmente qué es o cuáles son sus causas? En este post trataremos de resolver todas tus dudas y ofrecerte unas pequeñas pautas para que puedas identificarlo y ponerle solución.

Índice
El síndrome del trabajador quemado es una enfermedad fruto del estrés laboral continuado que termina convirtiéndose en crónico. Quienes la padecen viven inmersos en un estado de agotamiento mental y físico total que llega a afectar a su autoestima, personalidad y forma de actuar; ya que lleva al trabajador a perder el interés y adoptar una actitud negativa hacia su puesto de trabajo.
Estrés laboral no es sinónimo de burnout, pero éste sí que tiene una vinculación directa con el mismo como hemos visto. Es normal sentir estrés y por hacerlo no vas a convertirte en un “trabajador quemado”. Un trabajador sufre desgaste profesional cuando este estrés se prolonga en el tiempo y no existe un margen de recuperación que permita a la persona recuperar la calma y el control de su cuerpo y de su mente.
A lo largo de la pandemia hemos visto como este síndrome empezó afectando a los profesionales del sector sanitario hasta llegar a extenderse a otros trabajadores que han visto cómo sus vidas han dado un vuelco desde que el teletrabajo ha entrado en ellas convirtiéndoles en trabajadores a tiempo completo.
Las extensas jornadas de trabajo, la falta de descanso, las escasas perspectivas de encontrar una solución temprana y efectiva o sentir que sus esfuerzos no sirven de nada han llevado a muchos trabajadores del sector sanitario a sentirse desbordados, emocional y físicamente agotados. Sus niveles de estrés se han disparado y no han contado con las medidas necesarias para lograr paliarlos.
Estudios como el del Laboratorio de Psicología del trabajo y Estudios de la seguridad de la Universidad Complutense de Madrid lo avalan, demostrando que en torno al 40% de los sanitarios de nuestro país han sufrido y sufren el burnout.
Algo similar sucede en el caso de los teletrabajadores, muchos de los cuales ni siquiera se habían planteado o conocían la posibilidad de realizar sus tareas laborales de forma remota y se han visto superados e incapaces de establecer límites entre el tiempo y los espacios de ocio y trabajo, llegando a sentirse absorbidos y permanentemente conectados a su puesto de trabajo.
A esto habría que sumarle el clima derivado de la emergencia sanitaria, en el cual sentimientos como la soledad, el aislamiento y la imposibilidad de salir al exterior favorecieron ya de por sí un incremento de trastornos emocionales como la depresión o la ansiedad, también muy vinculados con el burnout.
Profesionales del mundo de la salud mental y los recursos humanos establecen los siguientes síntomas como los más comunes entre las personas que sufren desgaste profesional, que pueden darse en diferentes fases o etapas, o suceder todos a la vez:
Como ya hemos mencionado, es habitual que muchas de las personas que se ven afectadas por el burnout también sufran a causa de ello trastornos como la ansiedad o la depresión. Uno de los síntomas más habituales de la depresión es precisamente éste, un cerebro deprimido no procesa la información de la misma forma, el sentimiento constante de incapacidad, abatimiento y profunda tristeza lo bloquea, impidiendo que desarrolle con normalidad sus funciones y, por lo tanto, provocan un descenso en la productividad laboral del empleado.
El estrés acumulado y la falta de concentración provocan un aumento de los errores cometidos por el trabajador, quien a su vez se muestra cada vez más inseguro y cercano al fracaso, llegando incluso a la desesperación.
Sentimientos como el fracaso, la falta de descanso y de realización profesional llevan al afectado a perder el interés por el puesto que está desempeñando. No logra ver una meta positiva a la que agarrarse.
La falta de interés a su vez produce un cambio en el comportamiento de la persona, mostrándose indiferente y nada comprometido con su trabajo y entorno laboral en general.
El empleado se muestra cada vez más irritable, frío y distante tanto con sus compañeros como con aquellos a los que atiende si lleva a cabo su labor de cara al público. Este cambio también es apreciado por su círculo más cercano, pues termina por afectar también a cómo se comporta en su vida personal. Éste es otro síntoma muy ligado a la depresión, pues el afectado, desbordado por la situación, pierde las ganas de comunicarse y relacionarse con el resto.
Toda esta sobrecarga fruto del estrés se traduce en una sensación de fatiga y cansancio extremo constantes tanto a nivel mental como físico. Un estrés que no permite descansar adecuadamente al afectado, quien también sufre en muchos casos episodios de ansiedad que terminan por agotarlo. Su cerebro se encuentra al límite y necesita un descanso.
Aquí si podemos diferenciar aquellos casos que sufren depresión de los que no, mientras que aquellos con síntomas depresivos se sienten agotados desde que se levantan, los trabajadores quemados van acumulando ese cansancio a medida que se ven más expuestos a situaciones que prolongan su estrés.
La falta de rendimiento es algo que perjudica drásticamente al trabajador, pero también repercute en la empresa.
Pongamos un ejemplo para entender una situación real de Burnout. Imaginemos un redactor de periódico debe redactar varios artículos, pero su fuente de información se retrasa, el jefe te exige que estén acabados, y a la vez la imprente pone más presión sobre el jefe de tu empresa para que lleguen los archivos o no harán la tirada del periódico. Gran parte de esa presión caerá sobre ti, lo que te lleva a un agotamiento que influye en tu salud física y estado de ánimo.
No existe una única causa o explicación para el burnout, sino que generalmente es resultado de muchos factores que afectan al trabajador en su entorno laboral. Algunos de ellos pueden ser:
Una vez conocidas las causas, lo más importante a la hora de prevenir el síndrome de burnout es intentar combatirlas o paliar aquellas situaciones que te impiden desconectar y salir de esa situación de estrés.
En este campo las empresas también están aportando su granito de arena, incluyendo medidas de tratamiento como:
Además, tú también puedes tomar medidas para prevenirlo:
El burnout al igual que cualquier otra enfermedad o trastorno emocional tiene solución, pero recuerda que, al igual que en cualquier otro caso, lo más recomendable si sientes que puedes padecerlo y tienes dificultades para afrontar tu jornada laboral, es que acudas a un profesional. Ellos podrán ayudarte y brindarte las herramientas que te ayudarán a gestionarlo y recuperar las riendas de tu vida.
Además del apoyo de un psicólogo que te ayude mediante terapia a recuperar tu bienestar, es importante contar con el apoyo de tu familia y amigos. Gente en la que confías, con la que puedas hablar también abiertamente de ello y pueden convertirse en una fuente de motivación para ti.
No tengas miedo a compartir lo que sientes y piensas. Nadie te va a juzgar y no eres la única persona que se ve afectada por el desgaste profesional, de hecho este es uno de los pasos más importantes para normalizarlo y salir del aislamiento. De esta forma podrás descubrir que más gente de la que piensas se encuentra en la misma situación que tú.
Estos han sido todos nuestros consejos sobre el burnout y las formas de prevenirlo, pero como siempre si tienes alguna duda o idea que aportar no dudes en compartirla con nosotros, estaremos encantados de leerte. 🙂
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