
Todos hemos oído hablar de estos conceptos, pero ¿sabemos realmente a qué hacen referencia?
En este post trataremos de explicarte en qué consisten los conceptos de brecha salarial y el techo de cristal, cuáles son sus causas, cómo afectan a nuestra economía y qué posibles soluciones podemos aportar para acabar con ellos.
Así que si quieres saber más sigue leyendo (↓).
El concepto de brecha salarial está asociado a la diferencia entre el salario medio que reciben hombres y mujeres por realizar su actividad laboral. Para llevar a cabo esta medición se evalúan los sueldos de hombres y mujeres que llevan a cabo un trabajo de valor equitativo, en el mismo sector y con las mismas condiciones laborales.
Son muchos los factores que contribuyen a esta realidad, pero los principales causantes podríamos comprenderlos en:
Dentro de estos factores podríamos incluir otros conceptos como “techo de cristal”, relacionado con la escasa promoción laboral de la mujer; o “suelo pegajoso”, estrechamente vinculado con el primer punto de este apartado, de los que ya hablaremos más adelante.
Para calcular esta diferencia entre los salarios percibidos por hombres y mujeres existen diferentes métodos y cada país utiliza el que cree más conveniente, así que en función del método de recolección de datos nos podemos encontrar con una brecha salarial calculada a partir de la base de los ingresos anuales, mensuales, semanales o, como en el caso español, a partir de la media de ingresos brutos por hora.
Este es el método más empleado, ya que permite apreciar mejor los ingresos de las mujeres, muchas de ellas trabajadoras a tiempo parcial.
Cuando hablamos de techo de cristal nos referimos a los obstáculos para avanzar y ascender con los que se encuentran las mujeres a lo largo de su carrera profesional. Esto a su vez está relacionado con otros conceptos que también contribuyen a esta realidad como el suelo pegajoso o el acantilado de cristal.
El término suelo pegajoso hace referencia a las responsabilidades ligadas al rol de la mujer que le impiden desarrollarse y avanzar en el ámbito profesional (la maternidad, tareas del hogar, etc.).
Por otro lado, el acantilado de cristal aparece cuando las mujeres consiguen finalmente acceder a puestos de responsabilidad y ascender en su trayectoria profesional, pero estas oportunidades surgen en situaciones de crisis, emergencia donde las probabilidades de éxito son prácticamente nulas.
Esto suele terminar desembocando en el fracaso de la gestión de esa mujer, lo que no solo le afecta a ella como individuo sino también frenando el avance de muchas otras.
Este hecho está muy ligado a los roles de género y al papel que se atribuye a un líder en momentos de crisis y en situaciones de normal funcionamiento de una entidad. Mientras que para el día a día, se espera que un líder sea fuerte, ambicioso o que muestre firmeza, en momentos de necesidad se espera que sea empático, cuide la unión del grupo o tenga intuición, roles tradicionalmente femeninos.
Podríamos considerar que ambos son la cara de una misma moneda, por un lado, como ya hemos visto, el techo de cristal sería aquello que impide que una mujer ascienda en la escala laboral y logre mejores perspectivas, mientras que el suelo pegajoso, por otro lado, se correspondería con aquellos hechos que dificultan su inicio y desarrollo profesional.
Los dos son igual de responsables de que la brecha salarial y de género siga existiendo hasta nuestros días.
Nos topamos con la siguiente realidad, si la brecha salarial fuera inexistente supondría un aumento exponencial de los ingresos en la seguridad social y en la recaudación de impuestos. Además de contribuir a una mayor independencia económica para las involucradas y a que en la mayoría de los casos ya no recayera la responsabilidad económica en el “hombre de la casa”, sino que sería más equitativa, mejorando el nivel de vida de muchos hogares.
La pandemia tampoco ha ayudado a reducir esta realidad, más bien al contrario ya que los sectores que se han visto más afectados son aquellos con mayor presencia femenina.
En etapas de crisis las mujeres suelen ser las grandes perjudicadas, de hecho es en estos momentos cuando observamos que en vez de estrecharse, la brecha salarial aumenta. Factores como que las mujeres sean quienes ocupen la mayoría de empleos temporales o a tiempo parcial también influyen en esta realidad, pues son siempre los puestos peor remunerados los que acaban conformando las colas del paro, aumentando ya no solo la brecha salarial de género sino también la existente entre las rentas más altas y las más bajas.
Evolución de la brecha salarial de género en España (2012-2022):
| Año | Brecha Salarial (%) |
|---|---|
| 2012 | 18,7 |
| 2016 | 15,1 |
| 2020 | 10,5 |
| 2022 | 8,7 |
Fuente: Funcas, 2024.
Muchos estudios aseguran que tal y como evolucionan las estadísticas se necesitarían más de 100 años para poder eliminar por completo la brecha salarial en nuestro país, pero este proceso, al igual que la desaparición del techo de cristal, el suelo pegajoso o el acantilado de cristal, podría acelerarse con la intervención e involucración activa de diferentes agentes y la acepción de diversas medidas como pueden ser:
La brecha salarial, el techo de cristal o el suelo pegajoso forman parte de nuestro día a día y obviarlos o no darles la suficiente importancia no va a contribuir a que desaparezcan, por lo que es muy importante que empecemos a tomar conciencia de ello y formemos parte activa de un cambio que solo traerá beneficios a nuestra sociedad, abriendo las puertas a nuevas promesas y talentos que contribuirán a un mayor avance de la sociedad y del mundo.
Por nuestra parte no tenemos nada más que añadir, así que, como siempre, no olvides que si tienes cualquier duda o consejo que aportar estaremos encantados de leerte 🙂
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