
Es evidente que los dispositivos digitales van ganando cada vez más terreno a los soportes tradicionales. Un proceso que la pandemia no hizo más que acelerar, llegando incluso a imponer que muchos trámites y acciones que realizábamos anteriormente de forma presencial, en papel o, en definitiva, utilizando soportes físicos, tuviéramos que realizarlos en formato digital haciendo que muchos de ellos se convirtieran en una auténtica odisea para los usuarios más inexpertos del mundo digital, evidenciando y alimentando aún más la brecha digital existente.
Por eso esta semana nos hemos propuesto poner solución a uno de los mayores problemas a los que se enfrentan este tipo de usuarios a la hora de tramitar cualquier tipo de solicitud o documento por internet: cómo firmarlo. Así que si quieres saber más, sigue deslizando y descubre cuáles son tus alternativas y las diferencias que existen entre una firma y un certificado digital 👇
Es importante conocer qué es un certificado digital y cuál es su función para liberarnos de una vez por todas de la confusión y la falsa creencia que nos hace pensar que certificado digital y firma digital son lo mismo.
El certificado digital es un documento electrónico expedido por una autoridad de certificación (responsable de remitir y revocar este tipo de certificados) que se encarga de vincular a un usuario con una clave y confirmar su identidad en el mundo digital. De ahí su gran importancia, pues será la certificación que te permita realizar todo tipo de trámites online, como por ejemplo firmar un documento.
Entonces, ¿en qué se diferencian la firma y el certificado digital? Pues si el certificado digital es el encargado de asegurarte una identidad en la red, la firma digital es el mecanismo que aplicas en un documento para identificarte y validarlo. A través del certificado digital podrás firmar documentos en internet, pero para firmar un documento no es necesario que dispongas de él, ya que existen diferentes herramientas a tu alcance que te permitirán hacerlo de forma segura y legal.
Una vez resuelta esta confusión debes conocer qué opciones tienes y cómo puedes utilizarlas. Existen diferentes tipos de firmas que podríamos clasificar en dos grandes grupos, las que requieren de un certificado digital y las que no. A continuación te mostramos cuáles son tus principales alternativas:
Esta elección dependerá fundamentalmente del uso que le des o de qué necesidades necesitas que estas herramientas cubran. Pero nuestra recomendación es que optes por hacerte con un certificado electrónico. ¿Por qué? Principalmente porque este tipo de certificación te permitirá acceder fácilmente a cualquier trámite que desees llevar a cabo, sobre todo los de aquellos documentos expedidos por entidades públicas.
Sean cuál sean tus necesidades o las entidades a las que te enfrentes, aquí te dejamos un listado con las diferentes herramientas que las administraciones públicas suelen requerir para acceder y llevar a cabo sus trámites y con los que terminarás encontrándote tarde o temprano. Decidir qué herramienta te conviene más está en tus manos:
Con cualquiera de estas dos opciones obtendrás buenos resultados, pero a nuestro parecer existen dos herramientas que en esta categoría no tienen parangón y con las que no encontrarás ningún tipo de resistencia:
Hasta aquí llega nuestro post de esta semana, ¿te ha resultado útil? ¿Has decidido ya qué herramienta se ajusta más a tus necesidades? ¡Síguenos en redes sociales y cuéntanoslo! 🤗
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